Ministerio Hispano

Los Agentes de Pastoral


{Fragmentos del Plan Pastoral escrito por el Rev. Vicente Agila}

Todos los agentes de la pastoral, clérigos, religiosos y seglares, deben tener conciencia de que la obra que realizan no es suya propia, sino del Señor, quien los llamó por medio de la Iglesia y les asignó el cuidado de una determinada parte de su rebaño.  Su trabajo pastoral no logra éxitos por el empeño, la destreza o la capacidad humanas, sino es Cristo que por medio de su Espíritu origina todo bien en la Iglesia, valiéndose de ministros sagrados y laicos como instrumentos.


La participación de los laicos en la pastoral no es un privilegio que se les concede, ni una medida tomada para subsanar en algo la falta de sacerdotes, sino es un derecho y obligación por ser miembros de la Iglesia, dotadas del sacerdocio real y capacitados para ello en el sacramento de la Confirmación.


La elección de laicos cooperadores en la pastoral exige circunspección y tino.  De un colaborador laico se espera solidez y rectitud de carácter, cierta lucidez intelectual y sentido común, fe cristiana, aunque en un comienzo no esté muy bien desarrollado, fidelidad a la Iglesia y a sus ministros oficiales, imparcialidad, actitud desinteresada y, sobre todo, amor a Cristo que generalmente no se manifiestan en palabras y gestos llamativos sino que arde latentemente y es así el resorte para toda entrega pastoral.


La formación para el apostolado supone una completa formación humana, acomodada al carácter y cualidades de cada uno.  Aprenda, ante todo, el seglar a cumplir la misión de Cristo y de la Iglesia, viviendo de la fe en el misterio divino de la creación y de la redención, movido por el Espíritu Santo que vivifica al pueblo de Dios e impulsa a todos los hombres a amar a Dios Padre y al mundo y a los Hombres en Él.  Esta formación debe considerarse como fundamento y condición de todo apostolado fecundo.


Además de la formación espiritual, requiere una sólida preparación doctrinal teológica, moral y filosófica, según la diversidad de edad, condición y talento.  No se descuide en modo alguno la importancia de la cultura general unida a la formación práctica y técnica.  Para cultivar las buenas relaciones humanas es necesario que fomenten los auténticos valores humanos, sobre todo el arte de la convivencia y de la colaboración fraterna así como también el cultivo del diálogo.


Y como la formación para el apostolado no puede consistir solamente en la instrucción teórica, aprenda el seglar poco a poco y con prudencia, desde el comienzo de su formación, a verlo, a juzgarlo y a hacerlo todo a la luz de la fe, a formarse y perfeccionarse a sí mismo por la acción con los demás y a entrar así en el servicio activo de la iglesia.


“Puesto que, en virtud del bautismo y de la confirmación, los laicos, como todos los demás fieles están destinados por Dios al apostolado, tienen la obligación general, y gozan del derecho tanto personal como asociativamente, de trabajar para que el mensaje divino de salvación sea conocido y recibido por todos los hombres de todo el mundo; obligación que les apremia todavía más en aquellas circunstancias en las que sólo a través de ellos pueden los hombres oír el evangelio y conocer a Jesucristo” (Canon 225, nº2 Código del Derecho Canónico).


La formación no es un privilegio de algunos, sino un derecho y un deber de todos.  En nuestra parroquia el lugar donde se puede nutrir principalmente son dos espacios: uno ordinario y otro extraordinario.


El espacio ordinario para nutrir la fe de los fieles es en cada grupo, ya que la vida, la formación, la espiritualidad y el apostolado de cada grupo parroquial debe estar centrado en la Palabra de Dios, en la Tradición de la Iglesia y el Magisterio, por lo que es allí donde la fe se fortalece mediante las reuniones periódicas de los grupos.


El espacio extraordinario por el cual los grupos y los fieles pueden alimentar la fe son los talleres, las conferencias, los retiros, etc. que esporádicamente se organizan en las parroquias.  Por este motivo llamamos a estos tipos de encuentros “medios extraordinarios”.


Ni uno es más importante que otro, pero sí debemos saber que ambos se complementan, ya que el medio ordinario no siempre puede abarcar a todos los fieles, cosa que sí se puede hacer con el medio extraordinario.  Pero el proceso de formación y de madurez en la fe sólo se puede alcanzar en la medida que avancemos en un proceso comunitario, donde la fe es compartida y vivida en la intimidad de los discípulos.


Este espacio tiene una importancia primordial en cuanto a que cada uno de los que de una u otra forma están vinculados a la pastoral ordinaria de la parroquia.  En esta parroquia existe C.H.I.S.P.A. {la Comisión Hispana} donde hay 9 áreas de pastoral en la que los fieles pueden encontrar un medio en el cual puedan desarrollar la misión a la que han sido llamados por vocación y carisma particular.  Estas son:


Así pues, querido visitante a nuestro sitio de la red de Internet de la Comunidad Católica de Santa Cecilia, el Papa Juan Pablo II le dice a los Laicos en el #87: "Tras cada cosa debe haber un sentido bien preciso que proporcione una dirección a nuestra vida: Jesucristo, quien emprendió el camino que lo llevaría a Nazaret, a Jerusalén, a través de la muerte y de la resurrección.  Toda su vida estuvo marcada por la misión del Padre, de conducir a todos hacia la salvación.  Este es el Cristo que debe ser modelo y meta de nuestra vida."


Paz, amor y bendiciones le desea,

Rev. Vicente Agila, Vicario Parroquial,
Diácono Carlos Porras,
Diácono Roberto Chávez,
Alicia Quintanilla, Directora del Ministerio Hispano.