Dentro de la perspectiva cristiana es preciso considerar la salud – enfermedad a diversos niveles: biológicos, sociológico, ético y teológico.
La persona cristiana debe enfrentarlo no solo a nivel natural, científico, sino en ACTITUD DE FE que exige discernimiento, reflexión.
El hombre, y sobre todo, si es cristiano sabe que su vida es, ante todo, un don de Dios que debe cuidarla responsablemente. Sabe igualmente, que la vida del hombre sobre la tierra, es una permanente lucha contra el mal y contra los vicios. Por ello no se deja vencer por el mal, que lo vence con los medios naturales y con la fuerza de la gracia de Dios apoyada en la oración y la frecuencia de los sacramentos que nos une con el Dios de la vida. Da sentido cristiano a su enfermedad, achaques, dolencias.
Si la vida es un don de Dios debemos cuidarla con los medios que estén a nuestro alcance, evitando todo aquello que atenta contra la salud propia y la ajena.
Las actitudes de Jesucristo, movido por el Espíritu de Dios, con un profundo sentido de humanidad y benignidad, son la fuente fundamental para realizar el ministerio de ayuda pastoral con toda clase de personas y enfermos.
Ministerio
- Ser Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión.
- Formar un equipo para llamar o visitar las personas enfermas.
- Coordinador con el coordinador de los MESC para llevar la comunión a las personas que no pueden asistir a Misa.
- Estar en contacto con Letitia Gillespie, Directora del Cuidado Pastoral de la Parroquia, si sea necesario que la persona sea visitada por un sacerdote o desea tener su nombre mencionado en el boletín en la sección para rezar por los enfermos.